domingo 19 marzo 2023, 21:00

Conoce a Helle

Las FIFAe Finals fueron el auténtico broche de oro de la temporada 2022. Durante tres semanas consecutivas, Copenhague acogió los tres torneos principales de FIFAe: para empezar, la FIFAe World Cup™ patrocinada por EA SPORTS del 14 al 17 de julio, seguida por la FIFAe Club World Cup™ patrocinada por EA SPORTS del 20 al 23 de julio, y, para finalizar, la FIFAe Nations Cup™ patrocinada por EA SPORTS del 27 al 30 de julio. Helle formó parte de estos tres torneos como voluntaria, aunque su periplo no empezó en 2022, sino mucho antes. Helle contó a FIFA+ qué la llevó a ser voluntaria y por qué el voluntariado es tan especial para ella.

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«Me llamo Helle. Tengo 57 años y nací en Dinamarca. Viví 37 años en la Costa Azul francesa. Hace cuatro meses, me mudé a Portugal y actualmente vivo cerca de Oporto. Mi trayectoria como voluntaria comenzó un buen día de 2015, cuando, al salir de trabajar, oí por la radio que la UEFA buscaba voluntarios en Niza para la Eurocopa de 2016. Lo medité durante unos días, pero la idea me atraía, entre otras razones, porque fui futbolista en Francia y Dinamarca. Me encanta este deporte y enseguida me dije a mí misma: ‘¿Por qué no?’. Y decidí aceptar el desafío. A la mañana siguiente, mi amiga Mathilde, con quien había jugado durante varios años en Francia, me dijo que ella también se había planteado apuntarse, así que presentamos la solicitud juntas. Unos meses después, fuimos a Niza para que nos entrevistasen otras voluntarias, lo cual ya fue una experiencia interesante en sí misma. A principios de 2016, recibimos la buena noticia de que nos habían seleccionado. Tuve el privilegio de formar parte del equipo VIP, que se dedicaba a recibir a los VIP en el Allianz Riviera de Niza y acompañarlos desde el aparcamiento subterráneo hasta la sala VIP, situada en lo más alto del estadio. Aunque el puesto implicaba muchas horas de trabajo y largas caminatas desde el aparcamiento, me apeteció muchísimo repetir la experiencia durante la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2019™, que también se disputaba en Francia, así que volví a solicitar la plaza. Pasado un tiempo, recibí un correo electrónico donde me invitaban a elegir fecha y hora para otra entrevista en Niza. En esas entrevistas, te preguntan por tu experiencia, tu profesión y los idiomas que hablas. Es posible que una parte de la entrevista se lleve a cabo inglés, dado que es un idioma prácticamente obligatorio para interactuar con la gente si eres voluntaria. A continuación, se tratan las preferencias que indicas durante el proceso de inscripción para tratar de determinar qué puesto pueden asignarte. En mi caso, marqué la casilla ‘Organización de partidos’ en ambas ocasiones. La primera vez, durante la Eurocopa masculina, no pude formar parte de ese equipo concreto. El personal de la FIFA me explicó que ese papel solo podía desempeñarlo alguien del mismo sexo que los jugadores, porque en ocasiones implica entrar en los vestuarios cuando estos aún están dentro. Una vez concluida la entrevista, te llevan a que te pruebes el uniforme para ver cuál es tu talla. A continuación, te vas a casa y esperas la respuesta final, que te llega por correo electrónico. Si aceptan tu solicitud, te informan de cuál va a ser tu puesto, aunque todavía no es definitivo y puedes solicitar un cambio si no estás de acuerdo con algún aspecto en particular. Por ejemplo, si vas a combinar el voluntariado con tu trabajo, es posible adaptar ligeramente tus horarios. Me dijeron que iba a formar parte del equipo de organización de partidos, que era mi primera opción, y me alegré muchísimo. A todos los voluntarios de Niza nos convocaron para un día de orientación, que estaba muy bien organizado. Tuve la oportunidad de conocer a la gente con la que iba a trabajar, sobre todo a quienes iban a desempeñar el mismo papel que yo. Entre otras actividades, hubo charlas y juegos. Más adelante, nos invitaron a otra reunión para enseñarnos aspectos más concretos sobre nuestro puesto. Los voluntarios de la FIFA ocupan puestos muy variados y cada persona tiene una labor muy específica que supervisa un jefe de equipo. Pasé dos medias jornadas con mis compañeras, un equipo formado por 15 mujeres, y nos dieron la buena noticia de que íbamos a colaborar también en los controles antidopaje. Concretamente, íbamos a encargarnos de acompañar a las dos jugadoras por equipo que se eligen de forma aleatoria para someterse a los controles antidopaje después de los partidos. Aun así, todavía faltaban dos meses para que llegase el gran día. En Niza tuvimos suerte, porque la ciudad acogía seis partidos y la mayoría empezaban a media tarde e incluso por la noche. Como voluntaria, a veces tienes que trabajar hasta tarde y estar alerta durante muchas horas. Sin embargo, el ambiente siempre es estupendo y conoces a gente extraordinaria que comparte tu mismo objetivo: ofrecer un buen servicio con una sonrisa. Mis recuerdos de esa segunda competición son exactamente igual de gratos que los de mi primera experiencia como voluntaria en 2016. Además, aprendí muchísimo sobre la lucha contra el dopaje. Los coordinadores siempre están a mano para ayudarte y hacer que vivas al máximo la experiencia. Por eso, cuando me preguntaron sobre los torneos de Copenhague en julio de 2022, no me lo pensé dos veces y acepté».

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